La Empatía. Un gran regalo y maldición. ¿Que hacer con la empatía?

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Ya estamos aquí de vuelta, otra semana más con nueva información. Os recuerdo que me podéis mandar sugerencias o peticiones para entradas de blog. Algunas de estas entradas han llegado gracias a las peticiones de muchos de vosotros. Si me queréis contactar, lo podéis hacer aquí. Y ahora, vamos a hablar un poco de la empatía. Probablemente a estas alturas ya conoceréis muy bien la empatía, pero hay tanto que hablar sobre ella, que siempre se puede aprender algo más. Ahora mismo estoy escribiendo este blog y llevo toda mi vida siendo empático (incluso antes de saber que era la empatía), sin embargo, aun aprendo cosas nuevas y sé que lo voy a seguir haciendo.

¿Cual es el significado de empatía?

Pero para empezar desde el principio: ¿Qué es exactamente la empatía? Técnicamente, yo no lo llamaría “don” ya que todos los seres vivos, tienen empatía. Aunque haya excepciones, una persona en dolor, en llanto o desesperada, podrá estremecer a cualquier corazón alrededor suyo. Aunque no conozcamos de nada a esa persona, percibimos su sufrimiento y a un nivel muy bajo lo percibimos como nuestro y empatizamos con ella. Esto sigue siendo empatía, pero quizá, a un nivel más básico, por llamarlo de alguna manera. Cuando la empatía se convierte en un don (o maldición en cierto modo) es cuando podemos percibir más allá de los signos físicos que pueda dar una persona en un buen o mal momento. Como persona empática os puedo decir que cuando la empatía está por encima de los niveles normales, puedo notar con facilidad el estado de ánimo de alguien, ya que, el mío también cambia. Para este problema hay solución y aprenderás a saber protegerte para que no te afecten esas energías (aún y así, tu empatía seguirá funcionando ya que no se puede parar.)

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Los beneficios de la empatía son muchos, pero…

La empatía no conoce distancias y siempre se “activa” cuando conectamos con otra persona. Para la gente que es empática por encima de los “niveles normales”, no importa si la otra persona muestra señales de cómo puede sentirse.  Cuando se dice, “Aunque no me lo veas en la cara, estoy llorando por dentro”, un empático siempre va a saber que esa persona está sufriendo por algún motivo. Sin un empuje psíquico y permiso de esa persona, no se podrá saber las causas de esa dolencia. Por eso es tan eficiente un sanador empático capaz de leer la energía. Podemos detectar el problema y ayudar a erradicarlo. Incluso a nivel remoto también funciona. Os voy a contar unas pequeñas anécdotas (unas buenas y otras no tanto) de cuando aún no conocía el significado de “empatía” pero sí que la podía percibir. Cuando se conoce, es más fácil, pero cuando no se conoce, le da un toque extraño a la vida (ya os dije antes que unas cosas eran buenas y otras no tanto…)

  • En primaria, cuatro niños pretenden hacerse mis amigos. Todos eran populares, pero yo era más del montón (o me lo gané en vez de ser de “los burlados). Notaba cierto nerviosismo en dos de ellos y tenían una actitud demasiado alegre. Sin entenderlo, pensé que yo era el que estaba nervioso y decidí que era mejor dejarlo para otro día. Días después me di cuenta (y por hechos a otro niño) que lo que tenían preparado era una broma pesada, pero gracias a la empatía nunca lo llegué a vivir y tampoco sé realmente que pasó.
  • Cuando Internet aún era una novedad y con ello, los chats, tenía una amiga que estaba pasando un mal momento. Yo tampoco estaba demasiado feliz (no era una mala época, simplemente, tenía algún problema de estudiante). No me apetecía entristecerme más y esta amiga me habló por el chat. Recuerdo haber pensado, “no quiero sentirme como ella.” Después de leer un simple, “Hola”, ya pude percibir todo lo que ella sentía como si me pasara a mí.
  • La empatía me ha ayudado mucho a entender que le sucede a la gente que acude a mi buscando sanaciones. También puedo saber más rápido dónde está el bloqueo y porqué existe. Después, para profundizar más en ese problema, se podría usar una lectura.

Así fue como me di cuenta que la empatía es una gran aliada y me ayuda, y ayudó, mucho en mis sanaciones hacia otras personas.

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Podría poner más ejemplos, pero tampoco os quiero aburrir. Os puedo asegurar, que la empatía me ha salvado de muchos disgustos al percibir las intenciones de la gente que me he encontrado por el camino de la vida. Y aunque la empatía no es la solución para todo, es de gran ayuda. Es muy divertido, y no es kármico siempre y cuando no se hagan apuestas, usar la empatía en un juego de cartas. Si tienes que robarle una carta a alguien gracias a la empatía podrás saber que carta le fastidia más que le robes.  Puede ser porque sabe que tú la necesitas o porque él/ella la necesita. ¡Se les quedará cara de bobos cuando aciertes una y otra vez! Llegará un momento que, aunque ellos no crean en nada de empatías ni nada parecido, moverán sus cartas boca abajo para ver si así no aciertas.  Aquí será cuando la empatía ya no funciona porque ellos no ven la carta. Tengo anécdotas muy divertidas sobre este tema. Las competiciones, por otro lado, es un mundo difícil para un empático.

Aunque una protección espiritual no bloqueará tu empatía, por lo menos percibirás con mucha claridad cómo se siente esa persona, pero no notarás esos sentimientos negativos como tuyos propios. En un blog anterior os hablé cómo proteger los Chakras y sanarlos. El ejercicio de protección del Chakra Corazón os valdrá para “bajar la intensidad” de vuestra empatía. Podéis leerlo aquí.

¡Pues ya hemos llegado al final! Hoy ha sido quizá más fresco, he hablado un poco más de mis experiencias pero sentí que era necesario. Espero que hayáis disfrutado la lectura. La semana que viene, hablaremos de las premoniciones, otro don con el que crecí y nunca entendí hasta hace unos años. ¡Os contaré más la semana que viene!

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Mucha luz y amor,

Rev. Fernando Albert

Te deseo mucha abundancia!

2 comments

  1. Tibisay dice:

    Gracias por estas notas. Es real ser empático no se sabe si es un don o una maldición. Aunque una vez q lo vives te cuesta dejarlo ir.

    • Es desde luego una gran bendición a veces, pero muchas veces es un gran estorbo. ¿Dejaría mi empatía? Probablemente no. Toda mi vida he percibido las cosas así y todo mi ser “sabe vivir” de esta forma, al igual que “sabemos vivir” viendo, oyendo, etc… Si se le saca de golpe la empatía a un empático, yo creo que nos daría muchísima ansiedad. Muchas veces la empatía es una gran defensa.

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